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Opio

De Informacion sobre drogas

Opio en bruto

El opio es una droga analgésica narcótica que se extrae de las cabezas verdes de la amapola del opio o adormidera (Papaver somníferum). Si bien es posible que los efectos psicológicos del opio ya fueran conocidos por los antiguos sumerios, la primera referencia indudable al jugo de amapola se encuentra en los escritos de Teofrasto en el siglo III a.C. Los médicos árabes eran muy versados en el uso del opio que se disemina por todos los territorios dominados por el Islam en pastillas que a veces llevaban impreso el sello mash Allah (presente de Dios). En Roma el opio fue ampliamente utilizado y era, junto con la harina, un bien de precio controlado con el que no se permitía especular. Los mercaderes árabes introdujeron el compuesto en Oriente donde se utilizó principalmente para el control de la disentería.

Se le atribuye a Paracelso haber popularizado nuevamente el empleo del opio en Europa, ya que había caído en desuso debido a su toxicidad. En el siglo XVIII fumar opio se hizo popular en Oriente. En Europa, la fácil disponibilidad del mismo llevó a cierto grado de abuso, pero el problema nunca llegó a ser tan prevaleciente ni tan destructor de la sociedad como el abuso del alcohol.


Contenido

Etimología

La palabra viene del griego Ópion, diminutivo de opós (anteriormente hopós), que significa jugo de un vegetal o savia.

Sinónimos

Otros nombres del opio son

  • O-fu-jung veneno negro en chino.
  • Ahiphema en hindi.
  • Schemeteriak en persa.

En inglés también se conoce con el acrónimo GOM (God’s Own Medicine: la propia medicina de Dios).

Historia

El registro más antiguo del uso medicinal del jugo de opio se remonta a Sumeria alrededor del cuarto milenio a. de J.C. Algunas tablas asirias del siglo VII a. de J.C., quizá copiadas de fuentes más antiguas describen el método para colectar el opio, mismo que no ha variado hasta nuestros días. Se corta con cuchillo la corteza de la semilla inmadura y se deja escurrir la savia. Temprano por la mañana, la savia seca es raspada de los cortes.

  • El opio es mencionado en el papiro de Ebers (cerca de 1550 a. de J.C).
  • Es mencionado en la Iliada cuando Helena mezcló un farmakon nipences, poción para librarse del dolor o pena y que pudo haber contenido una parte de opio.
  • Hipócrates, Teofrasto, Dioscórides y Galeno utilizaron todos opio.
  • Paracelso empleó el opio de manera liberal, llevándolo en la cabeza de su silla de montar. Él llamó al opio "la piedra de la inmortalidad".

El opio ya se encontraba desde el siglo III a. de J.C. en un preparado polifármaco (compuesto de entre 50 y 100 drogas distintas) denominado Triaca o Theriaca que provenía desde Alejandría y se popularizó en la Edad Media. La Triaca era considerada una panacea universal y se empleó durante muchos siglos hasta que desapareció de las farmacopeas en 1908. Galeno describió que existían preparaciones de opio que se popularizaron en Roma y que eran vendidas por tenderos y charlatanes viajeros. En la Edad Media, la cultura y conocimiento del opio pasó a Arabia. Avicena mencionó que el opio era utilizado para detener la diarrea y es posible que éste haya muerto por una sobredosis de opio que se administró él mismo. Los árabes fueron quienes llevaron el opio a China a principios del siglo XIX. Tiempo después los chinos importaron el opio desde la India transportándola en juncos. Los chinos utilizaron los preparados de opio para tratar la disentería hasta la segunda mitad del siglo XVIII, cuando los portugueses, seguidos por la Compañía de las Indias Orientales empezaron a importarlo para otros usos. En el siglo XVII su uso se extendió en Europa y Sydenham, por el año 1680 mencionó que no había otro remedio tan universal como el opio. Para el siglo XVIII la adicción era tan grave entre los chinos que intentaron prohibir el cultivo del opio y su comercio con los países occidentales. Al mismo tiempo el opio se introdujo en Europa y América, donde la adicción superó a su uso como analgésico.

Posiblemente a causa de que el número de ingredientes en las primeras preparaciones era con frecuencia muy grande, las cantidades de opio pueden haber estado diluidas y los efecto atenuados. Sin embargo, todavía era posible causar daño y cuando disminuyó en algo la polifarmacia, esto se volvió más notorio. En 1700, el doctor John Jones, de Londres, previno contra un empleo prolongado y excesivo pero pensaba que los efectos nocivos del opio eran debidos a un "residuo" o "principio nocivo" que no había sido retirado completamente de las preparaciones. De hecho, los pacientes probablemente era protegidos de las grandes dosis que entonces se daban debido a la relativa impureza así como por el hecho de que la droga era administrada por vía oral.

Al iniciar el siglo XIX comenzó una nueva era de posibilidades para el uso y el abuso del opio: el aislamiento de la morfina y la adopción muy difundida de la jeringa hipodérmica durante la Guerra Civil de los Estados Unidos.

En un trabajo poco notado en 1805, Friedrich W. Sertürner (1783-1841), un asistente farmacéutico de Einbeck, en Hanover, que tenía poco entrenamiento formal, describió el aislamiento de una base alcaloide pura a partir del opio. En 1817 hizo una nueva publicación llamando la atención hacia su descubrimiento. Señaló que esta base era capaz de neutralizar ácidos y formar sales. Esta vez, como resultado de sus descubrimientos, le dió al compuesto el nombre de morfina en honor a Morfeo (Μορφεύς), el dios griego del sueño. Esta vez sí se le prestó atención.


FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

A través de la historia, este psicoactivo ha sido administrado de diversas maneras. Los polvos y las preparaciones de opio con alcohol (láudanos y tinturas) se ingieren por vía oral. Cuando el opio se presenta en forma de piedra, ésta se desmorona y se fuma en una pipa convencional en cuyo fondo se asienta un poco de tabaco o marihuana para facilitar la consumación. Cuando se adquiere en bruto, el opio debe refinarse para transformarse en chandoo antes de ser fumado. En forma casera esta operación puede realizarse disolviendo el opio en agua destilada. El agua se hierve y se filtra. El proceso se repite tres veces hasta que la masa adquiere una consistencia de jarabe. Éste se vierte en una cazoleta de barro semiesférica, provista de un cañón que se adapta a un tubo de unos cuarenta centímetros de largo que es la pipa.

Los efectos del opio comienzan entre los 15 y los 30 minutos después de su ingestión o entre los 3 y los 5 minutos después de ser fumado y duran entre 4 y 5 horas. Al llegar al cerebro, los alcaloides del opio ocupan los receptores específicos de ciertos neurotransmisores genéricamente llamados endorfinas que se producen de forma natural dentro del cerebro humano. La mayoría de ellos actúan como agonistas fijándose a las tres categorías de receptores de opioides descubiertas hasta ahora en el SNC y que se designan con las letras griegas mu, kappa y delta. Los efectos analgésicos y antiestresantes que normalmente producen las endorfinas se ven incrementados en presencia de los alcaloides del opio. Usos terapéuticos

Los médicos griegos preparaban triacas con distintos contenidos de opio. A partir de la Edad Media, los antiguos boticarios confeccionan diversos alcoholatos e hidrolatos, fármacos que se obtenían al destilar ciertas plantas con vapor de alcohol o con vapor de agua. Los alcoholatos están subdivididos en alcoholaturas y tinturas. Las primeras se preparan con plantas frescas y las segundas con plantas secas. Se les utiliza como analgésicos generales, como remedios para el insomnio, contracciones uterinas y trastornos gástricos. Los llamados polvos de Dover (que contienen hasta un 95% de opio) y la tintura de opio (5 g de extracto de opio diluidos en 95 g de alcohol) fueron bastante populares hasta que en 1660 Thomas Sydenham, considerado el Hipócrates de Inglaterra, inventa el láudano que lleva su apellido y populariza la siguiente receta: "Tómese vino de España, 1 libra; opio, 2 onzas; azafrán, una onza; canela y clavo en polvo, de cada uno un poco; hágase cocer todo esto a fuego lento, al baño maría, durante dos o tres días, hasta que el líquido tenga la consistencia necesaria; fíltrese luego y guárdese para hacer uso." (4) Sydenham escribía en 1680: "De entre todos los remedios a que Dios Todopoderoso le ha complacido dar al hombre para aliviar los sufrimientos, no hay ninguno que sea tan universal y tan eficaz como el opio". (22)

En el curso de los siglos posteriores la admiración de la clase médica ante los efectos analgésicos del opio y de sus derivados se fue moderando al conocerse su toxicidad y su capacidad para ocasionar dependencia física. El conocimiento de estos efectos secundarios considerados indeseables, aunado a la falta de otros tipos de drogas capaces de ejercer una acción analgésica tan potente, estimularon una gran actividad de investigación científica para descubrir opiáceos sintéticos que tuvieran las propiedades positivas de este fármaco natural pero sin sus características negativas. Dosificación

Las dosis bajas de opio fluctúan entre 500 mg y un 1 g; las medias entre 2 y 3 g; las altas entre 4 y 5 g. La dosis letal en sujetos sin tolerancia se calcula en 10 g.

Popularización del opio

Aunque Christopher Wren hizo inyecciones intravenosas de opio de 1656 a 1657, el método hipodérmico solo se hizo popular hasta mediados del siglo XIX. Preparaciones opiáceas y de morfina fueron las primeras en ser administradas de esta manera. La Guerra Civil norteamericana fue donde más se utilizó la jeringa con aguja hipodérmica para administrar la morfina por lo que los soldados se volvieron adictos a la sustancia. Fueron tantos que por un tiempo se conoció a la adicción como la enfermedad del soldado. Las preparaciones de morfina fueron usadas amplia e indiscriminadamente para cualquier estado doloroso. Se proporcionaron jeringas a los pacientes que sufrían de dolor y se les enseñó como autoadministrarse las dosis ellos mismos. Si alguna vez se notó el peligro de adicción, no se tomó en consideración.

Productos con opio y morfina

Póster publicitario del Jarabe Calmante de la Señora Winslow

Durante la segunda mitad del siglo XIX, el opio y la morfina se convirtieron en ingredientes de muchos brebajes, entre los cuales había, irónicamente muchos que preconizaban ser cura del alcoholismo y de la adicción provocada por el opio. Aún a los niños se les administraba un preparado comercial de nombre "Mrs. Winslow's Soothing Syrup" (Jarabe Calmante de la Señora Winslow) para evitar el dolor de la dentición y contenía 65 miligramos de morfina por onza fluida.

El denominado elixir Paregórico era otra mezcla de opio y alcohol de 46º. Contenía 117 mg de opio, equivalentes a casi 12 mg de morfina. Las dosis para bebés (5-8 gotas), niños (25 gotas) y adultos (una cucharada cafetera) venían especificadas en la etiqueta del reverso de la botella (1906).

El VAPOR-OL TREATMENT No. 6, era fabricado por la National Vaporizer Co. de Kalamazoo (Michigan, EEUU), a finales del siglo XIX y principios del XX. Entre otros ingrediente contenía alcohol de 45º, lo que la hacía una solución muy volátil y 3 grs de opio por onza fluida. Se recomendaba para el asma y se administraba en forma de vaporizciones.

Estas preparaciones jugaron un papel importante en la expedición de la Primera Acta de Alimentos y Drogas Puras en 1906.

Extracción y preparación del opio

El opio se extrae realizando incisiones superficiales en el opecarpo de las cabezas de la adormidera todavía verdes y unos días después de caerse los pétalos de las flores. Los cortes exudan un látex blanco y lechoso, que al secarse se convierte en una resina pegajosa marrón. Esta resina se raspa de las cabezas obteniéndose así el opio en bruto, al dejar secar este durante más tiempo se convierte en una piedra más oscura y cristalina a la vez que pierde agua y gana en potencia, debido a la concentración de alcaloides.


¿Qué hacer en caso de emergencia?

Un connotado usuario de drogas afirma que para combatir la depresión del sistema respiratorio provocada por una dosis excesiva de cualquier opiáceo, la cafeína, la anfetamina y la cocaína son buenos remedios inmediatos (9). De acuerdo a fuentes médicas, el mejor tratamiento de la sobredosificación o sospecha de sobredosificación es la naloxona (Narcan®) que funciona como antagonista de los opiáceos, en dosis de 0.4 mg por vía intravenosa. Si se ha tomado una sobredosis los resultados son espectaculares y ocurren a los dos minutos.

Alcaloides

El opio contiene los siguientes alcaloides:

Fenantrenos

Benzilisoquinolinas

Para la extracción de los principios activos se utiliza el método Gregory, recogiendo toda la planta, excluyendo raíces y hojas (paja de adormidera), triturándola y diluyéndola en ácidos, tratándola después con un proceso ácido/base, este método fue creado en el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial.

Véase también

Opioides